El inicio del nuevo ciclo escolar en Oaxaca plantea retos financieros significativos para numerosas familias, especialmente aquellas con ingresos limitados. El incremento en los gastos relacionados con útiles escolares, uniformes y otros materiales educativos representa una presión adicional sobre sus presupuestos.
Una residente de Oaxaca, identificada como Dolores y madre de cuatro hijos, dos de ellos estudiantes universitarios y los otros dos en educación primaria, describe las estrategias que implementa para afrontar estos gastos. Esto incluye la reutilización de materiales escolares, la adaptación de uniformes de hermanos mayores y la priorización de compras esenciales. Dolores estima que el gasto para este año ascenderá a 3,500 pesos, destinados a calzado, mochilas y alimentos básicos para el comienzo del período escolar. Para mitigar el impacto económico, adquirió materiales al por mayor y aprovechó ofertas en la Ciudad de México.
La situación económica en Oaxaca, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revela que un porcentaje considerable de la población enfrenta limitaciones económicas. Seis de cada diez personas en el estado no cuentan con los ingresos necesarios para cubrir sus necesidades básicas ni tienen garantizado el acceso a derechos sociales fundamentales como educación, salud, seguridad social, vivienda y alimentación. De acuerdo a las últimas mediciones, el 51.6% de los habitantes de Oaxaca se encuentra en situación de pobreza multidimensional, ubicándose entre los estados con mayores niveles de carencia en el país, junto con Chiapas y Guerrero.
Ante este panorama, familias como la de Dolores recurren a la creatividad, la austeridad y el reciclaje para hacer frente a los gastos escolares, lo que a menudo implica tomar decisiones difíciles entre la compra de materiales educativos y la cobertura de otras necesidades básicas.

