En México, se ha registrado un incremento notable en los casos confirmados de sarampión en el transcurso de una semana. Las cifras oficiales muestran un aumento del 73.7%, pasando de 232 a 421 casos. Este incremento subraya la necesidad de vigilancia y medidas preventivas reforzadas en todo el territorio nacional.
La distribución geográfica de los casos revela una concentración significativa en el estado de Chihuahua, que acumula 403 casos, representando aproximadamente el 96% del total nacional. Otras entidades federativas también han reportado casos, aunque en menor proporción. Oaxaca, inicialmente con un brote relacionado con una menor de edad de origen extranjero y sin vacunación contra el sarampión, ha confirmado cuatro casos. Sonora y Campeche, que previamente no figuraban en las estadísticas, han reportado cinco y cuatro casos respectivamente.
De las 32 entidades del país, ocho han confirmado la presencia de la enfermedad. Querétaro, Sinaloa y Zacatecas han registrado un caso cada una, mientras que Tamaulipas ha confirmado dos. La Secretaría de Salud Federal ha emitido un aviso epidemiológico, instando a laboratorios y unidades médicas a notificar todos los casos sospechosos de sarampión. Hasta el momento, se han reportado 1,662 casos sospechosos, de los cuales 810 han sido descartados, mientras que 431 permanecen bajo investigación.
Las autoridades sanitarias han llevado a cabo análisis genéticos de las muestras de sarampión confirmadas en Oaxaca, determinando que pertenecen al genotipo B3 y al linaje MVs/New South Wales.AUS/10.24. Este linaje, según la base de datos MeaNS, fue notificado inicialmente en Australia. La identificación del genotipo y linaje del virus es crucial para rastrear la propagación de la enfermedad y comprender su origen.
La información proporcionada por las autoridades sanitarias permite un seguimiento detallado de la evolución del brote de sarampión en México. Es fundamental que la población siga las recomendaciones de vacunación y adopte medidas preventivas para evitar la propagación del virus. La detección temprana y el reporte oportuno de casos sospechosos son esenciales para controlar la enfermedad y proteger la salud pública.

