Una mujer de 25 años, identificada como Carmen Peralta, originaria de la comunidad indígena de Isla Santa Rosa de Lima, en San Lucas Ojitlán, Oaxaca, relató haber experimentado dificultades para acceder a atención médica especializada durante su embarazo de alto riesgo. Peralta fue referida al Hospital General IMSS-Bienestar en Tuxtepec debido a complicaciones detectadas por personal médico de su comunidad. No obstante, la paciente alega que no recibió la atención esperada en dicho hospital.
Según su testimonio, a través de un mensaje de WhatsApp supuestamente firmado por un jefe de Ginecología del hospital, se le comunicó que no se le agendaría una cita debido a la proximidad de la fecha de parto. En cambio, se le sugirió buscar atención en otras instituciones, incluyendo el Hospital de Perinatología en la Ciudad de México. Peralta afirma que, pese a los preparativos iniciales para una cesárea, la atención se interrumpió y se le instó a buscar alternativas en Veracruz o la capital del país.
La falta de respuesta y la aparente imposibilidad de acceder a los servicios del hospital público llevaron a los padres de la joven a tomar medidas alternativas. Ante la urgencia y el riesgo para la salud de Carmen y su bebé, la familia reunió recursos económicos para cubrir los gastos de una cesárea en una clínica privada en Tuxtepec. Este hecho ha generado controversia, especialmente a raíz de declaraciones recientes sobre el funcionamiento óptimo del hospital por parte de autoridades federales y electas.
La situación ha desatado reacciones en las redes sociales, con usuarios expresando indignación por la aparente falta de atención oportuna a una paciente con embarazo de alto riesgo. Hasta el momento, ni autoridades del IMSS-Bienestar ni del Gobierno de Oaxaca han emitido declaraciones oficiales en respuesta a las acusaciones formuladas por Carmen Peralta y su familia. Se espera una investigación para esclarecer los hechos y determinar si hubo fallas en el protocolo de atención médica.

