Hallan sin vida y con signos de tortura a dos hermanos en Santa María Atzompa, Oaxaca, a un día de haberse denunciado su desaparición.
La rapidez y la saña con la que se consumó el crimen contra dos hermanos en los Valles Centrales de Oaxaca exhiben una preocupante manifestación de violencia que desafía la capacidad de respuesta preventiva de las corporaciones de seguridad. Apenas un día después de que sus familiares denunciaran formalmente su desaparición el lunes 26, Juan José y Jesús Ángel fueron hallados sin vida la tarde del martes en el municipio de Santa María Atzompa, en un desenlace fatal que pone en entredicho las condiciones de seguridad en la zona tras su última localización con vida en San Pedro Ixtlahuaca.
El hallazgo tuvo lugar en un tramo que conduce hacia Monte Albán, donde los cuerpos de ambos masculinos fueron localizados abandonados y envueltos en cobijas. De acuerdo con los datos recabados, las víctimas presentaban evidentes marcas de tortura previa a su muerte y se encontraban atadas de pies y manos. El estado en que fueron dejados los cuerpos confirma un nivel alarmante de brutalidad, perpetrado en el breve lapso transcurrido desde que su familia solicitó la intervención de las autoridades para su búsqueda.
La escena derivó en un notable despliegue conjunto de la Policía Estatal, la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina, así como de peritos de la Fiscalía General de Oaxaca para procesar el área. Sin embargo, esta aparatosa movilización institucional reactiva contrasta con las nulas certezas sobre el caso: hasta ahora se ignora tanto la ocupación a la que se dedicaban los hermanos como el móvil detrás del doble asesinato, lo que deja abiertas serias interrogantes sobre los factores de riesgo y la impunidad con la que operan los agresores en la entidad.




