Tres autobuses urbanos fueron sacados de circulación en la capital por operar sin verificación vigente tras un operativo sorpresa.
El retiro de tres autobuses de pasajeros en la capital pone en evidencia que el incumplimiento normativo sigue presente en el transporte público concesionado. Durante un dispositivo de revisión sorpresivo desplegado sobre la Calzada Héroes de Chapultepec, agentes de la policía vial e inspectores ambientales tuvieron que intervenir directamente sobre la marcha para detectar y frenar unidades que prestaban servicio cotidiano sin tener al día su verificación vehicular, una omisión que contraviene los requerimientos obligatorios para circular.
La supervisión se concentró de manera estricta en el transporte de uso intensivo y exigió a los conductores comprobar la vigencia de su holograma ambiental. La carencia de dicha acreditación derivó en la interrupción de sus rutas y el aseguramiento inmediato de los tres vehículos en el lugar de la intervención. Esta medida evidenció que concesionarios del servicio continúan operando automotores que eluden las evaluaciones indispensables, poniendo en entredicho su apego a las disposiciones ecológicas establecidas por las autoridades competentes.
Pese a que el trabajo conjunto entre los organismos de movilidad, medio ambiente y vialidad busca endurecer la vigilancia sobre las líneas de camiones para frenar las emisiones contaminantes, la necesidad de recurrir a inspecciones imprevistas para identificar anomalías básicas plantea dudas sobre la eficacia de los controles preventivos regulares. La persistencia de unidades no verificadas en las calles refleja los riesgos a los que se expone el entorno urbano y los retos pendientes para garantizar un servicio debidamente regulado a quienes se trasladan a diario.




