La construcción del Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, un destacado recinto cultural, se inició a principios del siglo XX, bajo la administración del entonces presidente Porfirio Díaz. El proyecto fue encomendado al arquitecto italiano Adamo Boari, reconocido también por su diseño del Palacio de Correos. La edificación comenzó formalmente en 1904 con el objetivo de crear un nuevo Teatro Nacional, destinado a ser un centro de expresión artística de primer nivel.
El avance del proyecto se vio interrumpido por el inicio de la Revolución Mexicana en 1910. Esta situación obligó a Boari a abandonar el país en 1916, dejando inconclusa su obra. Décadas más tarde, el arquitecto mexicano Federico Mariscal retomó el diseño original y lo adaptó, incorporando elementos del estilo Art Déco en el interior del edificio. Esta intervención contrastó con el estilo Art Nouveau predominante en la fachada, concebida por Boari. Durante esta fase de finalización, el recinto cambió su nombre a Palacio de Bellas Artes, reflejando su destino como sede de una importante institución artística nacional. La inauguración oficial tuvo lugar el 29 de septiembre de 1934.
La arquitectura exterior del Palacio de Bellas Artes presenta una cúpula central ornamentada con representaciones de la tragedia, la comedia, el drama y la lírica. Su fachada está revestida de mármol blanco y adornada con esculturas alegóricas y bajorrelieves, algunos de los cuales incorporan motivos prehispánicos. Un elemento distintivo es la cortina de cristal opalino, diseñada por Boari y elaborada por la casa Louis Comfort Tiffany de Nueva York. Esta cortina, con una representación del Valle de México y los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, fue concebida como un mecanismo de prevención de incendios, un problema común en los teatros de la época.
En el interior, el plafón del salón principal destaca por su vitral multicolor, obra del artista húngaro Géza Maróti, que representa a Apolo en el Olimpo, rodeado por las nueve musas. Maróti también diseñó el arco del proscenio, denominado “El arte teatral a través de las edades”, que ilustra la historia del teatro mundial a través de 26 figuras míticas y diversos episodios dramáticos.
Actualmente, el Palacio de Bellas Artes alberga diversas salas, incluyendo la Sala Manuel M. Ponce y la Sala Adamo Boari, además del Museo Nacional de Arquitectura y el Museo del Palacio de Bellas Artes. El edificio continúa siendo un escenario principal para presentaciones artísticas nacionales e internacionales y exposiciones de arte, consolidándose como un símbolo cultural de México.

