El mundo de los videojuegos, tradicionalmente asociado a la juventud, experimenta un cambio demográfico significativo. Datos recientes revelan que una proporción considerable de jugadores activos en Estados Unidos supera los 50 años. Se estima que más de 57 millones de personas en este grupo etario han integrado los juegos digitales en su vida cotidiana, muchos de ellos explorando esta forma de entretenimiento por primera vez.
Este incremento en la participación de adultos mayores no se limita al simple pasatiempo. Un número creciente de personas mayores encuentra en los videojuegos una herramienta valiosa para el ejercicio mental, la gestión del estrés, el fomento de la actividad física y la conexión social. Lo que inicialmente pudo ser una curiosidad tecnológica se está transformando en una actividad habitual para millones de individuos en esta etapa de la vida.
La popularidad de los videojuegos entre los adultos mayores responde a una variedad de factores. Más allá de ocupar el tiempo libre, los videojuegos ofrecen beneficios cognitivos, emocionales y sociales. Los juegos que involucran lógica, memoria o resolución de problemas pueden ayudar a mantener las funciones cognitivas. La inmersión en entornos virtuales puede contribuir a la reducción del estrés, mientras que la superación de desafíos puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo. Algunos videojuegos promueven la actividad física moderada a través de la incorporación de movimiento. Los juegos multijugador ofrecen oportunidades para la interacción social, reduciendo potencialmente el aislamiento.
Existen diversos géneros de juegos que se adaptan bien a las preferencias y necesidades de los adultos mayores. Los juegos de rompecabezas y lógica, los de simulación y estrategia, los que incorporan movimiento, y los de narrativa y exploración se encuentran entre los más populares. Las versiones gratuitas de juegos de casino también han ganado adeptos. La tecnología accesible, con controles adaptados, interfaces simplificadas y configuraciones personalizables, facilita la participación de nuevos jugadores.
La creciente presencia de adultos mayores en el mundo de los videojuegos representa una evolución cultural. Los videojuegos pueden ser una forma de autocuidado. La estimulación cognitiva, el vínculo social y el bienestar emocional que ofrecen ciertos juegos tienen un valor significativo en términos de calidad de vida. Estudios sugieren que el uso regular de videojuegos puede estar asociado con una menor incidencia de deterioro cognitivo, especialmente cuando se combina con interacción social o actividad física moderada. De esta manera, los videojuegos se posicionan como parte de un enfoque integral para un envejecimiento activo y conectado.

